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Gestión de la formación

Cómo transmitir el know-how de tu empresa al equipo

Si el trabajo sale bien solo cuando estás encima, tu criterio no ha llegado al equipo. Un método en tres pasos para escribirlo y convertirlo en un curso a medida para toda la plantilla.

· 9 min de lectura · Formación Empresas

Hay una prueba sencilla para saber cuánto del funcionamiento de tu empresa depende de ti: la próxima vez que estés fuera una semana, apunta cada consulta que te llega y cada cosa que, a la vuelta, habrías hecho de otra manera. Esa lista es el saber hacer de tu empresa que todavía vive solo en tu cabeza. Y es, casi palabra por palabra, el temario del curso que le falta a tu equipo. Si buscas cómo hacer que tu negocio funcione sin ti, esa lista es el punto de partida.

Transmitir el saber hacer de la empresa (lo que en gestión se llama know-how) a los empleados consiste en enseñar a todo el equipo a decidir como decidirías tú en las situaciones que se repiten. No basta con explicarles los pasos de cada tarea: hace falta que entiendan el criterio que hay detrás. Este artículo propone hacerlo en tres pasos:

  1. Hacer la lista de las decisiones que hoy solo tomas tú bien.
  2. Escribir una ficha de criterio por cada una: qué haces, por qué y cómo se ve un trabajo bien hecho.
  3. Convertir las fichas en un curso a medida, con prácticas sobre casos de tu propia empresa.

¿Por qué tu equipo no hace las cosas como las harías tú?

Casi nunca es por falta de ganas. Lo que vemos una y otra vez en las empresas que nos piden formación es que el equipo conoce los pasos, pero no el criterio. Sabe cómo se prepara un presupuesto, pero no cuándo hay que revisarlo dos veces. Sabe contestar una reclamación, pero no qué tono usa la casa con un cliente de muchos años. Sabe cerrar un pedido, pero no qué detalle hace que un pedido «esté bien» y no solo «esté hecho».

Ese criterio se ha formado con años de errores, conversaciones con clientes y decisiones que has tomado tú. Nadie lo ha escrito porque, mientras tú estabas presente, no hacía falta: el equipo preguntaba, tú corregías y el trabajo salía. Cuando faltas, el equipo decide con su propio criterio, que es razonable, pero no es el de la empresa.

Por eso los manuales de procedimientos se quedan cortos. Un procedimiento describe el orden de los pasos. El saber hacer está en lo que el procedimiento no dice: las excepciones, las prioridades y el nivel de calidad que das por bueno. Por eso la transferencia de conocimiento en las empresas falla cuando se limita a documentar procesos.

¿Qué parte del know-how de tu empresa se puede enseñar en un curso?

No todo lo que sabes se convierte en formación. Conviene separar tres capas antes de empezar:

CapaEjemploCómo se transmite mejor
PasosEl orden para dar de alta a un cliente en el programa de gestiónUn procedimiento escrito o una lista de comprobación
CriterioCuándo se acepta un descuento y cuándo se consultaUn curso con práctica sobre casos
Nivel de calidadCómo es un informe o un correo al cliente bien hechoUn curso con ejemplos buenos y malos comparados

Los pasos ya suelen estar escritos en algún sitio, o se pueden escribir en una tarde. El criterio y el nivel de calidad son lo que de verdad se pierde cuando no estás, y es lo que un curso puede enseñar, porque se aprende practicando con situaciones concretas, no leyendo.

¿Cómo se pasa a papel el conocimiento que solo tiene quien dirige?

Es lo que los manuales de gestión llaman conocimiento tácito (el que nadie ha escrito): se saca escribiendo, decisión por decisión. Parte de la lista de la semana fuera y, si aún no la tienes, de esta pregunta: ¿qué cosas te devuelven a la mesa porque no salieron como querías?

Para cada decisión de la lista, rellena una ficha de criterio con seis apartados:

ApartadoQué escribes
SituaciónCuándo aparece la decisión, con palabras que el equipo reconozca
Qué haces túTu respuesta habitual, en una o dos frases
Por quéLa razón de negocio: el cliente, el margen, el riesgo, la imagen de la casa
Bien hechoUn ejemplo real de tu empresa que das por bueno, sin datos personales
Mal hechoEl error típico y qué consecuencia tiene
Cuándo te llamanEl límite a partir del cual la decisión vuelve a ser tuya

El apartado «por qué» es el más importante. Una norma sin su razón solo sirve para la situación exacta que describe; con la razón, el equipo puede aplicarla a un caso parecido que la ficha no prevé. El último apartado también importa: transmitir tu criterio no significa que el equipo lo decida todo, sino que sepa dónde está la frontera.

No hace falta escribir cincuenta fichas. Ordena la lista por dos preguntas: ¿cuántas veces aparece la situación? y ¿cuánto cuesta equivocarse? Las cinco o seis decisiones que puntúan alto en las dos suelen bastar para un primer curso. Si quieres mirar las tareas puesto por puesto, el método de detección de necesidades formativas por puesto complementa esta lista.

¿Cómo se convierte la ficha en un curso a medida?

Con práctica, no con presentaciones. La especialista en diseño de formación Cathy Moore lo resume en su método de action mapping (un enfoque que diseña la formación a partir de lo que la persona tiene que hacer en su puesto): el proceso «se centra en comportamientos observables y medibles, no en conocimientos», y cuando la formación es necesaria, hay que crear «actividades de práctica realistas, no presentaciones de información» (las traducciones son nuestras).

Aplicado a tus fichas, cada sesión del curso trabaja una o dos decisiones y sigue este orden:

  1. El caso. Una situación sacada de tu empresa, con tus documentos y tus herramientas: el presupuesto, el correo del cliente, el parte de trabajo.
  2. La decisión. Cada participante decide qué haría y lo justifica.
  3. La comparación. Se contrasta su respuesta con la ficha: qué coincide, qué no y por qué la empresa lo hace así.
  4. El caso difícil. Una variante que la ficha no cubre del todo, para practicar el «por qué» y el «cuándo te llaman».

Tu papel en el curso no es impartirlo. Es validar las fichas antes y revisar después las respuestas a los casos difíciles, porque ahí aparecen las dudas que ni tú tenías escritas. El diseño de las prácticas y la impartición los hacen profesores especializados, que saben convertir tu criterio en ejercicios y llevar al grupo a decidir, no solo a escuchar.

En cuanto a la modalidad, si el equipo trabaja en el mismo sitio, la formación in company (la que se imparte en las instalaciones de la empresa) permite usar los equipos y los papeles reales. Si está repartido entre varios centros, el directo online junta a todos en la misma sesión. En Valencia y alrededores puedes ver cómo organizamos la formación presencial para empresas en Valencia.

¿Para quién es este curso?

Para todo el equipo que toma esas decisiones, también para quien lleva años en la empresa. Es habitual pensar que el criterio ya lo tienen los veteranos, pero muchas veces lo que tienen es su propio criterio, que funciona y que nadie ha contrastado con el tuyo. El curso pone a todos a decidir con la misma regla y, de paso, descubre en qué discrepan.

La acogida de quien acaba de entrar, en cambio, es otra formación: enseñar las herramientas internas y los procedimientos del puesto en las primeras semanas. Las fichas de criterio le sirven después, cuando ya conoce el trabajo.

Si estás preparando el plan de formación de tu empresa para 2027, este curso encaja como una de sus acciones.

¿Cómo sabes que el equipo ya decide como tú?

Repitiendo la prueba del principio. Unas semanas después del curso, vuelve a apuntar las consultas y las correcciones de una semana en la que no estés presente. Si las decisiones de las fichas ya no aparecen en la lista, el criterio ha llegado.

Puedes completarlo con una revisión de muestras: elige unos cuantos trabajos de cada decisión (presupuestos, correos, informes) y compáralos con el apartado «bien hecho» de su ficha. Si quieres un método más completo, te explicamos cómo medir la eficacia de la formación en la empresa.

¿Cuándo un curso no lo resuelve?

Cathy Moore lo advierte en la misma página: la formación «rara vez es la mejor o la única solución a un problema». En estos casos conviene resolver otra cosa antes:

Y un límite que conviene saber: el curso transmite el criterio de hoy. Cuando la empresa cambia de clientes, de servicios o de forma de trabajar, las fichas se actualizan y el curso se repite con los casos nuevos.

¿Se puede bonificar un curso así?

Sí: es formación a medida que se puede bonificar. Las condiciones están en la bonificación de los cursos a medida, y los plazos y requisitos, en Formación Bonificada, nuestra web especializada en la bonificación, donde encontrarás más información.

¿Quieres que tu equipo decida como tú? Diseñamos el curso a partir de tus fichas, con tus casos y tus herramientas, presencial en Valencia u online en directo. Ver cómo trabajamos los cursos a medida o cuéntanos tu caso.

Si lo que necesitas es una formación técnica concreta, mira el catálogo de cursos para empresas.

En resumen

Tu saber hacer llega al equipo cuando está escrito como criterio, con su porqué, y se practica sobre casos de tu propia empresa. Esta semana puedes empezar por la lista: apunta cada decisión que te devuelven a la mesa y elige las cinco que más se repiten y más cuestan cuando salen mal.